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Piernas hinchadas por el calor: causas, soluciones y cuándo consultar

17 ago
5 min de lectura


Un problema muy frecuente en estas fechas es la hinchazón de piernas y tobillos.

Llegamos al final del día, nos quitamos los zapatos y vemos las marcas de los calcetines. Incluso puede que el calzado nos apriete más que por la mañana o que sintamos las piernas pesadas.

Pero ¿por qué sucede? ¿Es solo por el calor? ¿Podemos hacer algo?

Vamos por partes.


¿Qué ocurre cuando hace calor?

Cuando aumenta la temperatura, nuestro cuerpo necesita liberar calor. Para conseguirlo, los vasos sanguíneos próximos a la piel se hacen más anchos y circula más sangre cerca de la superficie corporal.

Es una respuesta normal y necesaria.

Sin embargo, cuando pasamos mucho tiempo sentados o de pie, la gravedad hace que parte de la sangre permanezca más tiempo en las piernas. Esto aumenta la presión dentro de los pequeños vasos de los tobillos y facilita que una parte del líquido salga hacia los tejidos.

Nuestro sistema linfático recoge ese líquido y lo devuelve a la circulación. Pero si sale más líquido del que puede retirar, aparece la hinchazón.

Por eso podemos levantarnos por la mañana con las piernas normales y terminar el día con los tobillos más gruesos.


¿Significa que tengo mala circulación?

No necesariamente.

Una persona sana puede presentar una hinchazón leve por la combinación de calor, gravedad y falta de movimiento. Puede suceder después de trabajar varias horas sentado, permanecer mucho tiempo de pie, hacer un viaje largo o pasar una tarde calurosa sin apenas caminar.

Cuando la hinchazón aparece en los dos tobillos, aumenta al final del día y mejora al refrescarnos, caminar o elevar las piernas, suele tratarse de un edema leve relacionado con el calor.

La palabra edema significa, sencillamente, que se ha acumulado líquido en los tejidos.

Sin embargo, el calor también puede hacer más visible un problema que ya existía. Por eso debemos observar cómo aparece la hinchazón y qué otros síntomas la acompañan.


La pantorrilla (la zona del gemelo) ayuda a mover la sangre

Cuando caminamos, los músculos de la pantorrilla (la zona de atrás situada entre la rodilla y el tobillo) se contraen y comprimen las venas. Esto ayuda a impulsar la sangre desde las piernas hacia el corazón.

Los movimientos del tobillo también colaboran. Cada vez que levantamos y bajamos el pie facilitamos ese retorno.

Por eso, después de pasar dos horas sentados viendo una película, las piernas pueden hincharse más: las pantorrillas apenas han trabajado y los tobillos casi no se han movido. Si además hace calor, el efecto puede ser todavía mayor.


¿Es frecuente?

Sí, especialmente entre las personas que ya tienen insuficiencia venosa.

Un estudio publicado en 2023 analizó a 1.683 personas con enfermedad venosa e hinchazón en las piernas. El 56,6 % afirmó que su edema empeoraba con las temperaturas cálidas.

El estudio confirma que este empeoramiento es frecuente, pero se realizó en personas que ya tenían una enfermedad venosa. Por tanto, no demuestra que todas las personas reaccionen de la misma manera ni que el calor sea siempre la única causa.


¿Qué puede favorecer la hinchazón?

Insuficiencia venosa

Las venas tienen unas pequeñas válvulas que ayudan a que la sangre avance hacia el corazón y no retroceda.

Cuando estas válvulas no funcionan correctamente, aumenta la presión en las piernas y pueden aparecer pesadez, varices, hinchazón, picor o cambios de color en la piel.

El calor no suele causar la insuficiencia venosa, pero puede hacer que sus síntomas sean más evidentes.

El sistema linfático

El sistema linfático recoge el líquido que queda en los tejidos. Si no consigue retirarlo todo, se acumula y aparece la hinchazón. Esto puede suceder con más facilidad cuando existe un problema linfático previo.

Edad, falta de movimiento y obesidad

Con la edad pueden disminuir la fuerza de las piernas y la movilidad del tobillo. También podemos pasar más horas sentados, tener problemas venosos o tomar medicamentos que favorezcan el edema.

La obesidad también puede dificultar el retorno de la sangre y del líquido linfático. Estos factores no provocan hinchazón en todas las personas, pero pueden facilitar que aparezca.

Algunos medicamentos

Algunos medicamentos para la tensión, el dolor, la inflamación o la diabetes pueden hinchar los tobillos. Si la hinchazón aparece al comenzar un tratamiento o cambiar su dosis, conviene consultarlo sin dejar la medicación por nuestra cuenta.


¿Qué podemos hacer para aliviarla?

Movernos con frecuencia

Podemos caminar unos minutos cada hora y evitar permanecer mucho tiempo completamente quietos.

Si estamos sentados, podemos:

  • Levantar alternativamente los talones y los dedos de los pies.

  • Flexionar y extender los tobillos.

  • Levantarnos y caminar unos minutos.

  • Ponernos de puntillas si podemos hacerlo con seguridad.

El movimiento activa la musculatura de las piernas y favorece el retorno de la sangre.

Elevar las piernas

Al descansar podemos tumbarnos y apoyar las piernas sobre unos cojines, procurando que los tobillos queden algo elevados.

Esto reduce temporalmente el efecto de la gravedad y facilita que el líquido regrese hacia arriba.

Refrescarnos

Entrar en una habitación fresca, aflojar la ropa o utilizar una ducha con agua templada-fresca puede ayudar. Darte algún pequeño masaje con tu hidratante habitual o alguna que te recomienden en la farmacia más refrescante.

Mantener una hidratación adecuada

Cuando hace calor necesitamos beber de forma regular, especialmente si sudamos. Pero tomar muchísima agua no elimina automáticamente el líquido acumulado en los tobillos.

La cantidad debe adaptarse al calor, la actividad y las necesidades de cada persona. Quienes tengan enfermedades cardiacas o renales pueden necesitar indicaciones específicas.

Valorar las medias de compresión

Las medias de compresión pueden ayudar a algunas personas con insuficiencia venosa, pero deben tener la talla y la presión adecuadas.

Si la hinchazón se repite, conviene consultar antes de utilizarlas, especialmente si existe enfermedad arterial, pérdida de sensibilidad, heridas o problemas cardiacos.

Cuidado con los diuréticos

Los diuréticos no son el tratamiento habitual de la hinchazón leve por calor. Tomarlos sin indicación puede provocar deshidratación, bajadas de tensión y alteraciones del sodio o del potasio.

Solo deben utilizarse cuando existe una causa médica que lo requiere y han sido prescritos por un profesional.


¿Cuándo debemos consultar?

Conviene consultar cuando la hinchazón:

  • Aparece con mucha frecuencia o va aumentando.

  • No mejora durante la noche.

  • No disminuye al caminar, refrescarnos o elevar las piernas.

  • Afecta claramente más a una pierna.

  • Se vuelve dura.

  • Se acompaña de cambios de color, heridas o salida de líquido.

  • Comienza después de modificar un medicamento.

  • Aparece junto a un aumento rápido de peso, menos orina o hinchazón abdominal.

  • Se acompaña de falta de aire al tumbarnos.


¿Con qué idea debemos quedarnos?

El calor dilata los vasos sanguíneos. Si permanecemos mucho tiempo sentados o de pie, la gravedad facilita que se acumule líquido alrededor de los tobillos.

En muchas personas se trata de una hinchazón leve que aparece en las dos piernas y mejora al moverse, refrescarse o elevarlas.

Caminar, mover los tobillos, evitar largos periodos de inactividad y mantener una hidratación adecuada puede ayudar.

Pero si la hinchazón persiste, aparece únicamente en una pierna, duele o se acompaña de otros síntomas, no debemos atribuirla automáticamente al calor.

El verano puede explicar que nuestros tobillos estén un poco más hinchados, pero también puede hacer visible un problema que conviene revisar.

Quiérete, cuídate. Comparte tus experiencias para resolver dudas.

La proxima semana, la publicación será especial, no te lo pierdas.


 
 
 

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