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Estira, Respira, Actúa: Salud en Acción con Respiración Diafragmática 2.

La respiración diafragmática, como vimos la semana pasada, está estrechamente relacionada con la salud de tu espalda y con el correcto funcionamiento del músculo diafragma. Hoy vamos a practicar algunos ejercicios sencillos que te permitirán poner en marcha todo lo aprendido.

Es fundamental que, al inspirar, dejes que el aire llene tu abdomen: la tripa debe inflarse lentamente en una sola inhalación, hasta llegar a su máximo. Al expulsar el aire, la tripa debe ir hacia dentro, vaciando completamente los pulmones de forma suave y controlada.

Durante los ejercicios, procura que cada movimiento acompañe a tu respiración. Esta coordinación mejorará tu capacidad respiratoria, tu movilidad de espalda y, junto con otras pautas, ayudará a reducir molestias y tensiones de la espalda.

Recuerda: paciencia y constancia. Realiza entre 8 y 10 repeticiones y date tiempo para sentir cómo tu cuerpo aprende a respirar y moverse mejor.



Expansión costal unilateral. Coge aire, aguanta tres segundos y expulsa aire lentamente

Expansión costal. Coge aire, aguante tres segundos atrás y expulsa el aire lentamente.

Respiración y movilidad escapular. Inspira profundamente mientras abres el brazo y realizas una apertura de tronco, manteniendo las piernas quietas. Al hacerlo, junta las escápulas suavemente y permite que el abdomen se hinche al llenarse de aire. Después, expulsa el aire mientras cierras los brazos, llevas el abdomen hacia dentro y dejas que las escápulas se separen de forma natural.

Recuerda: cada vez que practicas estos ejercicios, estás enseñando a tu cuerpo a moverse y respirar mejor. No importa si hoy solo notas un pequeño cambio; la constancia es la que transforma tu espalda, tu respiración y tu bienestar. Dedícate unos minutos cada día y verás cómo, paso a paso, tu cuerpo responde. Tú puedes hacerlo. Sigue adelante.

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