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QUIERETE!!!

La actitud: el factor invisible que determina tu forma física

En capítulos anteriores ya hablé de la actitud. Pero después de muchos años combinando investigación académica con práctica profesional como instructor deportivo, trabajando con personas de todas las edades, cada vez lo tengo más claro:

La actitud no es un complemento del entrenamiento. Es la base.

Cansarse al hacer ejercicio es normal. Es fisiología básica. El cuerpo se adapta cuando lo sometemos a un estímulo que exige esfuerzo. Sin esfuerzo no hay adaptación. Sin adaptación no hay mejora.

Sin embargo, muchas veces escucho:

“Yo quiero ponerme en forma.”

Y cuando profundizamos, descubrimos que lo que realmente se quiere es el resultado… pero no siempre el proceso. Y la condición física no funciona con milagros.

La pregunta incómoda (pero necesaria): ¿te quieres?

Puede sonar directo, pero suelo hacer esta pregunta: ¿Te quieres?

Quererse no significa ser egoísta ni dejar de pensar en los demás. Quererse significa cuidarse.Significa invertir en tu salud, en tu autonomía y en tu calidad de vida futura.

No es magia. Es biología. Y puede ser uno de los motivos por los que te falte motivación y actitud.

Un dato científico que deberías conocer mara motivarte y mejorar tu actitud

Una de las formas más utilizadas en geriatría y ciencias de la salud para evaluar fragilidad y riesgo de mortalidad no es una prueba sofisticada de laboratorio.

Son cosas mucho más simples:

  • La velocidad de la marcha

  • La capacidad de levantarse y sentarse de una silla con rapidez y control

Estos indicadores funcionales están fuertemente asociados con supervivencia, independencia y calidad de vida.

No se trata de ir corriendo a todas partes.Se trata de conservar capacidad funcional.

Porque cuando dejamos de movernos con intención, el cuerpo lo interpreta como una señal de “no necesidad”. Y empieza a perder:

  • Masa muscular

  • Potencia

  • Capacidad aeróbica

  • Equilibrio

Y eso sí que tiene consecuencias reales.

 

El círculo que debes romper

Existe un fenómeno bien conocido en fisiología del ejercicio:

Cuanto menos haces, menos energía tienes y menos ganas sientes.

No es debilidad mental. Es adaptación biológica.La inactividad reduce la eficiencia mitocondrial, disminuye el tono muscular y altera la regulación del esfuerzo percibido.

Pero la buena noticia es que el círculo funciona también al revés:

Cuanto más te mueves, más capacidad desarrollas.Y cuanto más capaz te sientes, más motivación aparece.

Consejos prácticos (con fundamento)

1️⃣ Ten claro que no existen atajos

La mejora física requiere constancia y sobrecarga progresiva y COMPROMISO. El cuerpo cambia cuando el estímulo es repetido y adecuado.



No vale entrenar dos días… y vivir cinco en el sofá

Hacer ejercicio físico dos días a la semana no compensa cinco días de inactividad.

Entrenar tres o cuatro días está bien.Pero la verdadera clave no está solo en el número de sesiones de entrenamiento.

La clave está en lo que haces los otros días. Cuantas veces escucho decir que se esfuerza en clase y aunque mejora, no ve los mismos resultados que sus compañeros o compañeras, lo primero, no te compares, y lo segundo ten en cuenta la actividad física y la actitud fuera del gimnasio o de las clases de gimnasia

Ejercicio no es lo mismo que actividad física

Esto es fundamental entenderlo:

  • Ejercicio físico → actividad planificada y estructurada (gimnasio, correr, clases dirigidas).

  • Actividad física → todo movimiento que realizas durante el día (caminar, subir escaleras, levantarte, desplazarte, tareas domésticas).

Puedes cumplir con tus 3 días de gimnasio…y aun así llevar una vida metabólicamente sedentaria.

Y eso tiene consecuencias.

 

El problema del “sedentarismo compensado”

Existe evidencia sólida de que pasar muchas horas sentado aumenta el riesgo cardiometabólico, incluso en personas que entrenan regularmente.

Es decir:

No se trata solo de entrenar. Se trata de no dejar de moverte.

Nuestro cuerpo está diseñado para el movimiento frecuente, no para picos aislados de esfuerzo seguidos de largas pausas.

Cuando permanecemos muchas horas en el sofá o sentados:

  • Disminuye la actividad muscular basal.

  • Se reduce el gasto energético.

  • Empeora la sensibilidad a la insulina.

  • Baja la circulación periférica.

  • Se acelera la pérdida de capacidad funcional.

Y esto ocurre aunque entrenes dos o tres días.

 

La importancia del día a día

El verdadero cambio ocurre cuando el movimiento forma parte de tu identidad cotidiana.

No es solo entrenar. Es:

  • Caminar más y meter picos de caminata rápida.

  • Levantarte cada cierto tiempo.

  • Usar escaleras.

  • Reducir horas de pantalla pasiva.

  • Mantener una postura activa.

  • Aumentar tu NEAT (gasto energético no asociado al ejercicio).

Pequeñas decisiones repetidas todos los días tienen más impacto que grandes esfuerzos esporádicos.

 

La fórmula real

✔ Entrena 3 o más días a la semana.

✔ Mantente activo los 7 días.

✔ Reduce el tiempo sentado.

✔ Convierte el movimiento en hábito, no en obligación puntual.

La salud no se construye en sesiones aisladas. Se construye en lo que haces todos los días.

Tu cuerpo no entiende de “compensaciones”.Entiende de estímulos frecuentes.

Muévete hoy. Y mañana. Y pasado.

Porque la constancia diaria es lo que realmente marca la diferencia

 

2️⃣ Trabaja desde la técnica

La posición corporal en cada ejercicio no es un detalle estético.Es un factor determinante para:

  • Optimizar la activación muscular

  • Mejorar el rendimiento

  • Prevenir lesiones

Entrenar mal no solo limita resultados; aumenta el riesgo.



3️⃣ Rodéate de un entorno que sume

Somos seres sociales. La evidencia en psicología de la salud muestra que el entorno influye en la adherencia al ejercicio.

Personas que apoyan → mayor constancia.Entornos negativos → mayor abandono.

La recompensa real

No es solo verte mejor.

Es:

  • Mantener independencia funcional.

  • Reducir riesgo de enfermedad crónica.

  • Disminuir fragilidad.

  • Mejorar estado de ánimo.

  • Aumentar años de vida con calidad.

Sí, te vas a cansar.Pero ese cansancio es el precio fisiológico de la adaptación.

Y la adaptación es sinónimo de vida.

Ya sabes comienza a quererte y a mejorar o a mantener tu actitud. ¿Qué cosas haces para mantener tu actitud? ¿Qué te funciona?

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