Haces ejercicio y te sigue doliendo la espalda: algo no estás haciendo bien
- rodrigovisa72
- 15 jun
- 3 min de lectura

¿Cuántas personas he visto en la vida real y en redes sociales, incluso menores de 40 años, que hacen ejercicio físico y cada dos por tres tienen dolor de espalda?
Muchas. Muchísimas.
Y claro, aquí hay algo que no estamos mirando bien.
Porque en la mayoría de los casos no es que el ejercicio físico sea malo. Al contrario. Hacer ejercicio físico es necesario, es bueno y es una de las mejores herramientas que tenemos para cuidar la salud. Pero hay una cosa muy importante que muchas veces se olvida:
En el ejercicio no todo vale.
No vale hacer por hacer. No vale imitar sin saber. No vale repetir un movimiento solo porque lo hace todo el mundo. No vale pensar que porque has sudado mucho, te has cansado muchísimo o te has divertido, ya has hecho un ejercicio correcto.
Porque no siempre es así.
Puedes estar en una clase muy divertida. Puedes acabar agotada. Puedes sentir que has trabajado muchísimo. Puedes ver un ejercicio muy chulo en redes sociales e intentar copiarlo igual. Pero la pregunta es:
¿Eso garantiza que lo estés haciendo bien?
Siento decirte que no.
Esto no funciona así.
Muchas veces el problema es que hacemos ejercicio sin tener en cuenta la posición correcta del cuerpo. No sabemos cómo colocar la pelvis, cómo controlar la espalda, cómo activar el abdomen, cómo apoyar los pies, cómo colocar las rodillas o cómo repartir la carga.
Y entonces pasa lo que pasa: creemos que estamos cuidando el cuerpo, pero en realidad seguimos repitiendo posiciones y movimientos que nos sobrecargan.
Por eso hay personas jóvenes, activas, que entrenan, que van al gimnasio, que van a clases, que corren, que bailan o que siguen rutinas en redes sociales y, aun así, tienen dolor de espalda cada dos por tres.
Porque moverse está muy bien. Pero moverse sin control, sin conciencia y sin higiene postural puede no ser suficiente.
El ejercicio físico es necesario, sí. Pero tiene que estar bien hecho. Tiene que estar adaptado a tu cuerpo, a tu nivel y a tus necesidades. Y, sobre todo, tienes que tener en cuenta cómo colocas el cuerpo mientras lo haces.
No se trata de hacer más. Se trata de hacer mejor.
No se trata solo de sudar. Se trata de moverte con sentido.
No se trata de copiar. Se trata de aprender.
Porque el ejercicio físico bien realizado puede ayudarte muchísimo. Pero el ejercicio físico hecho sin control puede convertirse en otra forma de sobrecarga.
Y por eso insisto tanto en lo mismo:
Primero la posición. Luego el ejercicio.
Porque si no sabes cómo colocarte, cómo moverte y cómo controlar tu cuerpo, puedes estar entrenando mucho… pero no necesariamente entrenando bien.
Y además hay otra cosa igual de importante: la constancia.
Porque vale, supongamos que ya has entendido cómo colocarte. Ya sabes que la posición importa. Ya sabes que no todo vale. Ya empiezas a comprender cómo hacer el ejercicio de forma más correcta.
Perfecto.
Pero ahora hay que mantenerlo.
No me vale hacerlo dos días y olvidarte. No me vale entrenar una semana y parar un mes. No me vale estar dos meses sin hacer nada y luego volver como si el cuerpo no hubiera perdido fuerza, movilidad, control y hábito.
Eso tampoco funciona así.
El cuerpo necesita repetición. Necesita continuidad. Necesita que le recuerdes una y otra vez cómo moverse bien. Porque igual que una mala posición repetida durante años puede acabar generando sobrecarga, una buena organización corporal también necesita practicarse con frecuencia para integrarse de verdad.
No se trata de hacerlo perfecto un día. Se trata de hacerlo bien muchas veces. Se trata de educar el cuerpo poco a poco.
La higiene postural es importante, sí. Pero la constancia también.
Porque puedes tener una buena técnica, pero si no eres constante, no construyes una base real. Y puedes tener muchas ganas, pero si cada vez empiezas, te paras, tu cuerpo no termina de adaptarse.
El ejercicio físico no es algo que haces solo cuando te acuerdas, cuando te duele o cuando llega el verano. Es una forma de cuidar tu cuerpo durante todo el año.
Cada uno a su nivel. Cada uno con sus posibilidades, pero con continuidad.
No se trata de matarte entrenando. Se trata de no abandonar tu cuerpo.
Primero la posición. Luego el ejercicio.Y después, la constancia.
Ya sabes quiérete 💛